miércoles, 26 de diciembre de 2012
Vagando con la Inmensidad de mi Alma.
Hoy tuve un sueño. Para empezar fue demasiado raro porque soñé con uno de mis viejos ex amores de la secundaria. El segundo chico con el qué me besé, y con el que prácticamente comencé a tener encuentros de tipo más erótico. En el sueño lo vi tal y cómo era en la secundaria, recordé porqué me gustaba tanto, recordé sus ojos claros color miel, su cabello castaño, su piel blanca, sus labios delgados, sus pestañas inmensas, su delgadez, la voz que tenía de puberto en crecimiento, y la atracción física que ejercía extrañamente sobre mi. En el sueño yo lo veía y lo tomaba de la mano, enseguida no adentrábamos en un jardín, dónde había muchas banquitas dónde sentarse y hacer el amor, cómodas y espaciosas, había muchos árboles, arbustos, naturaleza, flores, y varias personas desnudas, cómo haciendo el amor, o en posiciones demasiado polémicas, reflejaban la libertad del alma, del cuerpo y del amor. Todos andaban libres, desnudos, felices, sin prejuicios y sin caretas, tal cual ellos eran libres de expresarse. Sin fingir ni aparentar ni un solo segundo.
Mi ex amor y yo recorríamos cada espacio del enorme jardín para elegir dónde estaríamos juntos. Y nos acostábamos en el suelo lleno de pasto, escondidos entre ramas y arbustos. Dónde podíamos ver a todas las personas a nuestro alrededor haciendo el amor de igual manera.
Justo cuando ya estábamos cómodos, lo miraba fijamente a los ojos y lo tomaba de la cara para besarlo. Sus besos no fueron cómo en esos viejos tiempos de la secundaria, dónde eran cálidos y húmedos, y ese roce de sus labios con los míos, ese roce de su lengua con mi lengua, me hacía estremecer hasta el último hueso de mi cuerpo. Fue un beso bastante áspero y seco. Cómo si en sus labios hubiese cenizas en lugar de piel. Y había frío dónde alguna vez había existido el calor humano. Entonces me detuve y lo mire a los ojos, era el mismo, pero sus labios ya no me sabían igual, y ya no sentía ningún placer al besarlo.
Entonces me paraba y le decía que nos fuéramos. Lo tomaba de la mano y seguíamos caminando juntos. En ese bello jardín, esperanzada que quizá el lugar en el que habíamos estado, no era el adecuado para hacer el amor. Entonces justo cuando pasábamos por un túnel, me desperté y ya no supe qué pasó más con mi viejo ex amor de la secundaria. Se esfumo, se desvaneció. Y yo también.
martes, 27 de noviembre de 2012
La Noche de Venus de Luna
Cuando la tristeza me invade de repente como un suspiro en el aire, me doy cuenta, que estoy completamente sola en medio de la oscuridad de mi alma. No importa cuánto trate de comprender, o de entender, porque estoy aquí. A veces la vida nos guía de una manera misteriosa y sin palabras, que lo único que me queda es entregarme al vacío y abrazar el silencio.
Podría dar vueltas una y otra vez en mi cama, en mi mente, en mi alma... y al final ¿Qué es lo que veo? Puedo sentirte de nuevo, como en las noches de invierno de hace unos años, en la que los 2 nos amábamos apasionadamente y en secreto. Escondidos a ojos de los demás, porque nuestro amor, era un amor secreto. Y he de confesarte que en veces lo extraño, y en otras ocasiones no tanto, porque sé que esos tiempos ya pasaron y quizás ya nunca volverán a ser igual.
Extraño la mujer que era en ese entonces cuando estaba a tu lado, porque me sentía completamente entregada a mi oscuridad, a mi sombra, a mi lado seductor y sensual que siempre estaba irradiando para enamorarte cada noche más... Conocía el deseo, mi lado animal y la pasión que me envolvía y me desquiciaba hasta llegar al éxtasis, con tan sólo un roce de tu piel, con tan sólo un roce de tus labios. Con tan sólo tu aliento en mi cuello. Eras mi vampiro del alma. Mi guapo seductor y caballero de la noche fría.
Con esa mirada felina me conquistabas cada vez que me atrapabas con tus ojos verdes pardo, con tu voz suave y persuasiva, con tu cabello alocado, tu piel blanca y pálida, tus labios suaves, tus manos grandes que me encantaban cuando me tomabas de la mano y me acompañabas a las penumbras de la puerta de mi casa.
Extraño esas noches y esos días... Extraño la pasión que me envolvía y me hacía arder de locura cada vez que te veía y sentía como se me saltaba el corazón del pecho, y mi estómago comenzaba a retorcerse de placer, cómo te pensaba con desesperación y cada canción me recordaba tu nombre.
Realmente estaba enamorada, entregada, te deseaba con tanto ahínco y anhelo. Eras mi único hombre, el único que podía seducirme con tanto deseo que me embriagaba hasta cada centímetro de mi ser. Sí tu me lo hubieses pedido, yo jamás me habría negado a entregarme en una noche de tantas que estuvimos tan cerca... tan cerca.... y sin embargo te mantenías distante y alejado de tus deseos... por miedo a perder tu libertad y enamorarte de mi.
Realmente te amaba, te soñaba, te pensaba, te deseaba... Eras para mí mi único y mi todo. Aunque jamás te lo decía, porque yo tampoco quería perder mi libertad. Probé muchas bocas, muchos sabores, muchos colores y matices... pero sin embargo no podía sacarte de mi ser. Eras tú el único.
Así pasaron 2 años, hasta que un día, me di cuenta que quizás jamás te entregarías, y decidí soltarte. Comencé varias relaciones, pero ninguna me dejó satisfacción. En el fondo, yo seguía amándote. Y me hice tu amiga, "una de las mejores" decías tú, y conocía todo de ti, aunque tú no sabías casi nada de mi....
Y así pasaron los meses, hasta que una noche, dada por vencida, tú me dijiste: "Quédate esta a noche, quiero dormir contigo... Por favor prométeme que te quedarás..." Y yo sin decir nada, sorprendida por tu petición, acepte, y te lo prometí, confiada que quizás más adelante cambiarías de opinión.
Pero avanzo la noche, y no cambiaste de parecer, fuiste hacia mi, me tomaste de la mano y me llevaste a tu habitación... Yo estaba nerviosa, había esperado ésto durante más de 2 años y no lo podía creer. Mi corazón comenzó a palpitar rápidamente y cuando cerraste la puerta, te acercaste en silencio y me besaste. Me besaste de esa manera tan única y especial, esa manera en la que sólo tú sabías hacerlo. Oh mi amado Christian, te deseaba tanto...
Y cuando sentí a la pasión recorrer mis venas, y elevarme, te detuviste. Me pediste que esperara un poco más. Y yo deseosa por querer que me tomaras en ese mismo instante, no podía contenerme pero acepté.
Y pusiste nuestras canciones favoritas, las que a ti y a mi nos encantaron desde que nos conocimos. Y nos sentamos en silencio mientras me abrazabas, y sentí esa energía misteriosa saliendo de mi pecho y entrando al tuyo. Sentí tu calor, tu ternura, tu entrega. Sentí tu Amor. En ese momento descubrí que realmente me amabas, y habías estado esperando tanto tiempo como yo. Y nunca me lo decías porque a ti no se te daban esas "cursilerías" pero fuiste tan romántico sin proponertelo. Y por eso te quiero.
Todavía recuerdo esa noche, que después de estar horas y horas abrazos en la oscuridad, escuchando las canciones que siempre me dedicabas en silencio, tomaban sentido. Y fui tan ciega y tan ingenua al no darme cuenta que tú también me amabas y me deseabas. Ahí lo vi todo. Y me llevaste a la cama, comenzaste a besarme de nuevo, me acariciaste con tus manos suaves y exactas... tocándome donde me estremecías hasta los huesos... Y te amé. Y me entregué esa noche con todo el corazón, y con toda el alma a ti. Me entregué en esa música de tus besos, de tus caricias, de tu aliento, de tu cuerpo. Y me besaste todo el cuerpo, con un amor y una devoción que nunca había imaginado que tú sentías... Y me elevaste hasta el cielo y me llevaste al más hermoso y maravilloso éxtasis del universo... y hoy te quiero tanto!
Y hoy te veo, y me pregunto que fue lo que cambio. ¿Se nos hizo costumbre vernos? ¿Dejé pasar mucho tiempo desde esa última vez en que estuvimos juntos, y regresamos a nuestro habitual desengaño? ¿Será que aún me amas en silencio y no te atreves a contarme, a decirme lo que me escribe tu alma?
Una noche me dijiste que como sería si viviéramos juntos, si te dejaría hacer las cosas que a ti te gustan hacer y no me enojaría. Si podrías hacerme el amor cada noche y cada día y darme besos en mi panza. Y yo te dije que sí. Sólo eso, porque tu sabías que estaba enamorada de ti. Y aceptaría todo.
RECUPERANDO MI LIBERTAD...
Está noche tan hermosa de luna llena, eh decidido con mi corazón...soltar.
Ya no estoy aferrada a regresar el tiempo, a volver al pasado y pensar en lo que hubiese sido.
Ya no estoy dispuesta a lastimarme y llorar por algo que fué ayer.
Yo elijo estar contigo, desde el corazón, y aunque existe la posibilidad de que quizás ya no sea como pareja, te ofrezco mi corazón y mi alma incondicionalmente. Quizás como una amiga, como una conocida, como un ser cercano a ti. Realmente ya no me preocupa si voy a estar a tu lado como novia, amiga, amante, confidente o extraña. Porque en lo profundo de mi ser yo te amo, y al final si voy a estar, va a ser como tú elijas estar también.
Alguna vez me propuse conquistarte, seducirte, atraparte y volverte a enamorar. Pero la verdad es que ahora ya no estoy interesada en hacerte eso. Mi compromiso es mucho más grande, mi objetivo es mucho más elevado. Y es conmigo, yo me prometo cada día al levantarme Amarme incondicionalmente a mi misma, porque esa es la única manera en que podré amarte y amar a los demás sin condiciones.
Cada día al levantarme me Acepto y me doy el Amor que durante mucho tiempo pedí haya afuera.
Porque mi compromiso, es estar conmigo, conectarme conmigo, escucharme, amarme, apoyarme, estar aquí en el presente.
Ya no soy la misma. Y eso lo sé. Simplemente ya no puedo ser igual. Y lo que sucedió alguna vez, ya no volverá a suceder igual. Y está bien, lo acepto. Lo amo, lo abrazo. Estoy aquí para darme, para entregarme, para amar. Y los precios que he estado pagando desde hace tiempo por no estar parada en mis objetivos y en mi compromiso, han sido mucho más caros, que si hubiese comenzado a luchar por mis sueños.
No me arrepiento de nada, suelto mi pasado, ya no me reprocho más ni me auto castigo. He aprendido la libertad de perdonarme a mi misma y volar. Porque la culpa, la vergüenza, la auto sugestión, el auto engaño, el estarme juzgando y criticando constantemente son precios tan caros, tan altos, que ya no estoy dispuesta a seguir pagando más.
Simplemente porque ya no lo merezco, porque me di cuenta que soy una mujer tan grande, tan poderosa, tan hermosa y tan amorosa, que lo único que merezco, es ser feliz, sentirme completa conmigo, compartir todo el Amor que tengo para Dar, porque eso me hará expandirme y ser tan Grande, Elevarme y Volar tan Alto como yo lo Elija.
El Amor de mi Vida Soy YO. La que me cuida y me da lo que requiero SOY YO. Porqué sé, que si comienzo a comprometerme conmigo misma, y a ser una unidad y ha sentirme completa, voy a poder comprometerme y entregarme a los demás, de una manera libre y sin condiciones.
Estoy muy feliz y agradecida con la vida, por todo lo que me ha dado y lo que me ha mostrado. Todo esta fluyendo y yo cada día me siento más LIBRE y COMPLETA conmigo misma.
Te Amo Evelyn, y estoy segura, qué este es un camino lleno de rosas y de espinas, que me harán crecer y seguir adelante, siempre con la frente en alto y mi Amor y mi Fuerza de Voluntad, crecen y crecen frente a cada obstáculo.
Atte.
Tu Venus de Luna...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


